Creo que me perdí, que incumplí lo que a mí misma me había prometido, pero reitero, simplemente, lo creo.
Había puesto mi corazón en una caja de máxima seguridad, había cerrado las ventanas de mi corazón y estaba resignada al verano más largo desde que comenzó el calentamiento global, estaba convencida de que nada me iba a hacer perder mi dirección, la dirección que yo creía era la correcta.
Pero lo que no sabía era cuán equivocada estaba, no tenía ni idea de lo que el destino tenía escrito en las páginas que no nos permite leer, las del futuro, unas que en mi caso estaban pintadas de negro, contorneadas por una linda sonrisa blanca y unos bonitos "te quiero".
Hoy, me despierto cada mañana pensando en tus bromas, que me cansan hasta exasperar, en tus besos que me dan esa certeza del cariño que profesas, en cuál va a ser la excusa que daré para que nos veamos, en fin, en ti, en ti y únicamente, en ti.
Así voy incumpliendo con las propuestas que yo me había planteado, para empezar a proyectarme no como una sino, como una de la mano contigo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario