No lo planee. Simplemente amaneció ahí, a mi lado, con esos estúpidos huecos en sus mejillas, diciendo que nada más iba a pasar y bueno, tratando de ocultar los efectos que tiene un beso al día siguiente; y es que todos hemos tenido esa sensación de no saber qué hacer cuando besamos a ese que no pensamos íbamos a besar.
Solo hizo una cosa mal, sólo una promesa incumplió (la única que hizo) y es que sigue ahí, torturándome con sus huecos en sus mejillas, decidió quedarse y me sentenció a quererlo, resolvió unánimemente que mis besos serían suyos y viceversa (ESPERO).
Ahora, me tiene aquí, desvelada, con más ojeras que un oso panda, con más hambre que camionero con 3 días sin comer, extrañándolo de esa manera extraña de la que sólo yo sé extrañar, viendo sus fotos, y pensando en cuál va a ser el motivo de desilusión que va a traer consigo, porque bueno, podré haber perdido el sentido del gusto pero no el común y qué más puedo pensar si la experiencia dicta que ese es el modus operandi.
Bueno, las mariposas mueren en algún momento aunque sinceramente espero que estas me duren un poquito pues ¡que manera de aletear tienen! y sí que extrañaría esas alas que tan bien sabe mover.
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