martes, 28 de octubre de 2014

SILUETAS

Hoy, mientras procuraba besarme el alma, levante la mirada y lo vi, dibujado en mi pared y me di cuenta que es más que un hombre a mi lado, es una silueta tatuada en mi corazón que se aferra con cada día, cada sonrisa, cada mensaje, cada beso...

Hoy, mientras procurabas besarme el alma, lograste acariciarme el corazón y lo confieso, me gustó.

Lo quiero mucho...

lunes, 20 de octubre de 2014

¿Me amas?

Dicen por ahí que decir "Te amo" es una de las cosas más difíciles, pero saben qué, me opongo a ello; me resulta que requiere de mucha más valentía y determinación el hecho de preguntar ¿me amas?, o ¿ustedes qué creen?.

Al fin y al cabo cuando uno dice "te amo", no tiene nada que perder, uno ama a las personas y ellas nada pueden hacer, es por esa razón que existen amores platónicos, secretos, no correspondidos e irreales, y bueno, cuenta la leyenda que hay otro tipo muy poco frecuente pero como las brujas, "de que los hay, los hay" y son, los correspondidos.

Me dirán incrédula, prepotente, escéptica e incluso suspicaz y tendrán que reafirmarlo cuando confiese que tengo una feliz relación al lado del hombre más maravilloso del mundo y aunque no lo parezca, hoy vengo a dar testimonio de aquellos amores que aunque escasos y contradictorios, EXISTEN.

Mi amor, no es un amor cualquiera, es un amor desprovisto de deberes y obligaciones, es un amor que nació como morirá sin prejuicios, ni esperanzas, ni promesas, ni certidumbre y mucho menos ilusión, nació de lo que parecía ser un "nunca - jamas" y bueno, ahora, juntos, los dos, no hacemos más que agradecerle a Dios y al otro, por permitirnos estar al lado del uno.

Es tan peculiar mi amor, que incluso celos he llegado a sentir, sin mencionar las discusiones. ¡Ahhh! como amo las discusiones, en serio, me encanta discutir y darle vueltas al mismo asunto, extremar y crear hipótesis (que sé desde el inicio que son falsas), en fin, pelear como buena santandereana, a veces, sin motivos.

Es tan legendario, que ahora resultó que nos estamos enamorando, él de mis cachetes y yo de su colita. (Todos sabemos que las mujeres siempre nos fijamos en eso) y no me lo van a creer, pero JUNTOS LOS DOS, estamos creando uno de esos misteriosos y singulares amores correspondidos.

Pero, no era de ello de lo que venía a hablar, venía a vanagloriar a aquellos valientes, que aún conociendo las consecuencias de un "no", se han atrevido a preguntar, ¿me amas?...

Es visceral y no, viseral.

Muchos envidiaran a los que por una u otra circunstancia vivimos solos, a los que al calor de 4 metros cuadrados disfrutamos de total independencia y bueno, tendrán razones la mayoría de las veces, porque... vaaaaaamooosss!!! vivir solo es una delicia cuando de tranquilidad y silencio se habla.

Por otro lado, los que vivimos solos sí que entendemos lo costoso que es levantarse, vivir y dormir solo, bañarse, ver televisión, escuchar música, solo, y en el peor de los casos, LIMPIAR SOLO. Hoy mi habitación me recuerda las desventajas de la soledad y me pide a gritos que doble la ropa, cambie las sabanas y lave el baño y en vista de que nadie vendrá a socorrerme ante tal petición, debo quitarme los tenis y sucumbir ante mis deberes.

No sin antes dejar memorias de mi envidia visceral hacia aquellos que benditos entre los jóvenes tienen la dicha y el placer de vivir en casa,con mamá al rescate en estas circunstancias.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Mi cama...

Y si mi cama hablará podría escribir un libro de tantas escenas de las que ha sido cómplice, de tantas lagrimas que ha secado y de tantas maldiciones que ha escuchado, pero de lo que estoy segura es que si pudiese escuchar no habría alcanzado a oír  el te quiero pronunciado por tus labios produciendo mis suspiros.

Sucede que mi cama no habla, y debo ser yo la vocera de sus testimonios, debo ser yo quien cuente un relato que merece ser contado, la crónica de un te quiero que nació en tus labios y aún permanece en mis odios.

Aún así, tengo la certeza de que en el caso muy hipotético de que mi cama hablará escogería nuestra historia, para que todo el mundo escuche como dos incrédulos del amor, se juntaron, se besaron y luego, bueno... aquí estamos.

Y ¿cómo no? si ha sido mi cama la única testigo de nuestra transformación, si ha sido ella quién me ha abrigado en nuestras discusiones y sostenido en nuestras alegrías, ha sido ella el lecho de un amor que promete rompernos el corazón y que sin embargo ahí estamos, queriéndonos de todas maneras.





martes, 26 de agosto de 2014

Relatos taciturnos II.

Me encanta tener la posibilidad de simplemente hacer la pataleta que quiero, cuándo quiero y cómo quiero, me encanta la certeza que tengo de que sea como sea, estará ahí cuando decida desistir de mis estúpidos arranques, que nazca en él ese deseo de siquiera hablarlo, de convensarlo, de solucionarlo.

Pero, sinceramente odio el hecho que de no sea capaz de controlar lo que dice, ni de aceptar la responsabilidad que le corresponde, es una lástima que los días hermosos como el día de hoy se acaben con este sin sabor, pero más triste aún es el hecho de que se descargue sobre mis hombros la culpa de que ello haya sucedido.

Prefiero entonces, simplemente, apartarme, callar y entender que no se puede pedir peras del olmo, como dijo muy sabiamente Shakira, así pues, se acaba uno de mis días, con la cabeza en alto pero el corazón por lo bajo.

martes, 19 de agosto de 2014

Relatos taciturnos.

Se queda viéndome justo a los ojos, me mira y simplemente sonríe. Y es suficiente, no necesito más, su mirada lo es todo para mi, sus pupilas queriendo atravesar las mías y ver que dentro de mi también habita todo eso que le revuelca el estomago durante cada uno de nuestros besos.

Me besa, y entonces explotan esas pequeñas partículas que todos tenemos en nuestro estómago destinados simplemente a ello, a parecer mariposas que se mueven incansablemente, a simular "una descarga de adrenalina" y me doy cuenta de que me encuentro en el momento indicado, con la persona indicada haciendo lo que el destino me indicó hacer.

Pero aquella noche no fue cualquier noche, aquel beso no fue cualquier beso y sencillamente aquello no fue simplemente sexo; no existen palabras para describir lo que la perfecta combinación de calor y amor logró hacer con nosotros, lo que nuestros cuerpos en silencio gritaron y lo que sin darnos cuenta hicimos.

Y es que con la misma suavidad con la que se acaricia una rosa, me tocó cada rincón de mi cuerpo; con la ternura con que se observa el atardecer, me contempló de arriba abajo; con el amor con que sólo él sabe amar, me amo hasta que no tuve más alternativa de susurrar ¡ya!.

Todo termino como tenía que terminar, quiero decir, con dos sonrisas enfrentadas la una con la otra, incapaces de si quiera balbucear, pero ratificándose mutuamente que lo que acababa de suceder era real y sincero.

Así, me dispuse a abrazarlo y a recibir a Morfeo en la mejor de las compañías.

jueves, 14 de agosto de 2014

Crónica de una noche asustada.

No suelo creer en Nostradamus aunque me encante Harry Potter, ni en brujas no obstante mi abuela diga "de que las hay, las hay", ni en sillas que se corren, ni en aplausos sordos en la cocina deshabitada, pero es que es difícil sacarse de la cabeza este tipo de hechos cuando si quiera hace unas pocas horas retaban mi  pensamiento lógico deductivo.

Y como diría Freud "evitando que mi inconsciente se apoderara de mi consciente", fui a la cocina con mis manos apretadas como única arma, en busca de aquel fenómeno que me constatará las leyes de la física que con tanto esfuerzo nuestro querido Newton dedujo de la caída de una manzana en su cabeza.

Petrificada, asustada y sin cobija que me protegiese de los fantasmas, me tuve que enfrentar a la realidad que me mostraban mis ojos, no existía causa para la consecuencia que tan solo hace segundos había percibido, no había nada, sólo oscuridad y silencio.

Así, con el sin sabor de desconocer qué fue lo que me sucedió tuve que correr a mi cama, en búsqueda del mejor de los escudos que tengo desde bebe. Así, mi cobija de terciopelo y mi peluche de Perry me arrullaron hasta que mis sentidos se calmaron y se decidieron a dormir.