lunes, 20 de octubre de 2014

Es visceral y no, viseral.

Muchos envidiaran a los que por una u otra circunstancia vivimos solos, a los que al calor de 4 metros cuadrados disfrutamos de total independencia y bueno, tendrán razones la mayoría de las veces, porque... vaaaaaamooosss!!! vivir solo es una delicia cuando de tranquilidad y silencio se habla.

Por otro lado, los que vivimos solos sí que entendemos lo costoso que es levantarse, vivir y dormir solo, bañarse, ver televisión, escuchar música, solo, y en el peor de los casos, LIMPIAR SOLO. Hoy mi habitación me recuerda las desventajas de la soledad y me pide a gritos que doble la ropa, cambie las sabanas y lave el baño y en vista de que nadie vendrá a socorrerme ante tal petición, debo quitarme los tenis y sucumbir ante mis deberes.

No sin antes dejar memorias de mi envidia visceral hacia aquellos que benditos entre los jóvenes tienen la dicha y el placer de vivir en casa,con mamá al rescate en estas circunstancias.

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