Y de acuerdo con lo que había pronosticado el susodicho se fue, se despidió y en el fondo, me alegró y muy a mi pesar estuve dispuesta a detenerlo, sin embargo no le importo y hoy sí que se lo agradezco, de una manera extraña, quizás maniática, ¡GRACIAS!, y es que no puedo negar que le recuerdo en cada rincón, en cada detalle, ni que sin su decisión yo seguiría ahí, atada a una relación viciosa, que me lastimaba, que nada virtuoso trajo a mi vida y que en cambio sí me dejo hecha un mierdero por dentro y por fuera.
La mala noticia y bien que todo tiene como dijo Pau Dones su lado oscuro, es que en su maleta se llevó parte de mi, y eso sí que nunca podré perdonarlo, ya era suficiente con tener que soportar las tristezas que trae el adiós ajeno como para que además ahora me prive de los placeres de volver a amar, con él tuve que despedirme de la confianza, de la seguridad, de ese toque tan mio que ingenuamente le regale y que él muy dolosamente destruyó.
Afortunadamente, ahora, ni odio logro sentir.
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